El mundo como voluntad y representacion I
El mundo como voluntad y representacion I Hemos llegado a conocer la justicia temporal, que tiene su asiento en el Estado, en forma retributiva o punitiva, y hemos visto que solo se convierte en justicia por su referencia al futuro; porque sin tal referencia, toda pena y pago por un crimen quedaría sin justificación e incluso sería la simple añadidura de un segundo mal al ya acontecido, sin sentido ni significación. Algo totalmente distinto ocurre con la justicia eterna a la que antes se aludió, y que no domina el Estado sino el mundo, no depende de las instituciones humanas, no está sometida al azar ni al engaño, no es insegura, fluctuante ni errada, sino infalible, firme y segura. — El concepto de la retribución encierra ya en sí mismo el tiempo: de ahí que la justicia eterna no pueda ser retributiva, que no pueda, como esta, admitir una prórroga o un plazo ni precisar el tiempo para existir más que al saldar en él las malas acciones con las malas consecuencias. La pena tiene que estar aquí tan unida al delito, que ambos son una misma cosa.
Δοκεΐτε πηδάν τ’άδι,κήματ’ εις θεούς
Πτεροΐσι κάπείτ’ εν Δΐος δελτού πτυχάΐς
Γράφει,ν τι,ν’ άύτά, Ζήνά δ’ είσορώντά νι,ν
Θνητοίς δικάζενν; Ούδ’ ο πας ούρανος,
