El mundo como voluntad y representacion I
El mundo como voluntad y representacion I El fenómeno, la objetividad de la voluntad de vivir única, es el mundo en toda la multiplicidad de sus partes y configuraciones. La existencia misma y la forma de la existencia, tanto en el conjunto como en cada parte, proceden exclusivamente de la voluntad. Ella es libre, es omnipotente. En cada cosa se manifiesta la voluntad exactamente tal y como ella se determina en sí misma y fuera del tiempo. El mundo no es más que el espejo de ese querer: y toda finitud, todo sufrimiento, todos los tormentos que contiene pertenecen a la expresión de lo que ella quiere, son así porque ella quiere así. Según ello, con la más estricta justicia soporta cada ser la existencia en general, luego la existencia de su especie y de su peculiar individualidad tal y como es, tal y como son su entorno y su mundo, dominado por el azar y el error, temporal, perecedero, siempre doliente: y en todo lo que le ocurre o simplemente le puede ocurrir, siempre se le hace justicia. Pues suya es la voluntad: y tal como es la voluntad, así es el mundo. La responsabilidad por la existencia y la índole de este mundo solo puede tenerla él mismo, ningún otro: ¿pues cómo podría otro echársela sobre sí? — Si quisiéramos saber lo que valen los hombres desde el punto de vista moral en conjunto y en general, consideremos su destino en conjunto y en general: carencia, miseria, calamidad, tormento y muerte. La justicia eterna se cumple: si tomados en conjunto no fuesen indignos, su destino tomado en conjunto no sería tan triste. En este sentido, podemos decir: el mundo mismo es el tribunal del mundo.