El mundo como voluntad y representacion I
El mundo como voluntad y representacion I Tras esta digresión sobre la identidad del amor puro y la compasión, la cual cuando se vuelve sobre el propio individuo tiene por síntoma el fenómeno del llanto, vuelvo a tomar el hilo de nuestra interpretación del significado ético de la conducta, para mostrar ahora cómo de la misma fuente que brota toda bondad, amor, virtud y nobleza nace también en último término lo que yo denomino la negación de la voluntad de vivir.
Así como antes vimos que el odio y la maldad están condicionados por el egoísmo y este se basa en un conocimiento sumido en el principium individuationis, también descubrimos que el origen y la esencia de la justicia —y luego, cuando va más allá, del amor y la nobleza hasta llegar al más alto grado— consiste en traspasar el principium individuationis, que es lo único que, al eliminar la diferencia entre el individuo propio y ajeno, hace posible y explica la perfecta bondad del espíritu que llega hasta el amor más desinteresado y el más generoso sacrificio de sí mismo.
