Parerga y paralipomena II
Parerga y paralipomena II Un genio es un hombre en cuya mente el mundo como representación ha alcanzado un grado mayor de claridad y se halla nÃtidamente expresado: y dado que no es la cuidadosa observación del detalle, sino la intensidad de la captación del conjunto lo que ofrece la comprensión más importante y profunda, la humanidad ha de esperar de él la mayor enseñanza. El la ofrecerá en esta o aquella forma cuando haya alcanzado su instrucción. Por consiguiente, podemos definir el genio como una conciencia extraordinariamente clara de las cosas y, con ellas, también de su opuesto, el propio yo. Asà pues, a los dotados de él la humanidad les mira con respeto buscando explicaciones sobre las cosas y sobre su propio ser[106].
Sin embargo, tal hombre, al igual que todos, es lo que es ante 81 todo para sà mismo: eso es esencial, inevitable e invariable. En cambio, lo que es para los demás queda supeditado al destino en su condición de secundario. En modo alguno pueden ellos recibir de su espÃritu más que un reflejo a través de un intento, fomentado por ambas partes, de pensar los pensamientos de él con las mentes de ellos; pero tales pensamientos en tales mentes seguirán siendo siempre plantas exóticas y, por lo tanto, marchitas y débiles.
