Parerga y paralipomena II
Parerga y paralipomena II A la gente le gustarÃa hallar modestia en un gran espÃritu: pero 85 eso es, por desgracia, una contradictio in adjecto. En efecto, un individuo asà tendrÃa que dar prioridad a los pensamientos, opiniones y pareceres, como también a las formas y maneras de los otros —y, por cierto, de aquellos otros cuyo número es legión—, respecto de los suyos propios; asà tendrÃa que subordinar y acomodar estos, siempre muy diferentes, a aquellos otros, o incluso suprimirlos totalmente para dejar que imperasen los primeros. Pero entonces no crearÃa ni producirÃa absolutamente nada, o bien lo mismo que los demás. Antes bien, él solo puede producir cosas grandes, auténticas y extraordinarias en la medida en que no estime en nada las formas y maneras, los pensamientos y opiniones de sus contemporáneos, cree imperturbable lo que ellos censuran y desprecie lo que ellos elogian. Sin esa arrogancia no será un gran hombre. Mas si su vida y su obra hubieran de caer en una época que no puede conocerlo ni valorarlo, él seguirá siendo siempre el mismo y se asemejará a un viajero distinguido que ha de pasar una noche en una miserable posada: al otro dÃa continúa contento su viaje.