Parerga y paralipomena II
Parerga y paralipomena II Nos quejamos de la oscuridad en la que vivimos, sin comprender la conexión de la existencia en su conjunto, pero sobre todo la de nuestro propio yo con el conjunto; de modo que no solo nuestra vida es corta sino que también nuestro conocimiento está limitado a ella; porque no podemos ver más allá de nuestro nacimiento ni de nuestra muerte, asà que nuestra conciencia es como un relámpago que ilumina momentáneamente la noche; por consiguiente, parece en verdad como si un demonio nos hubiera impedido maliciosamente todo saber ulterior para cebarse en nuestra confusión.
