Parerga y paralipomena II
Parerga y paralipomena II Entre la gente sin formación filosófica, dentro de la cual hay que contar a los que no han estudiado la filosofía kantiana, y por lo tanto entre la mayoría de los extranjeros, así como entre muchos médicos alemanes y otros del estilo que filosofan confiados sobre ni la base de su catecismo, subsiste aún la antigua y falsa contraposición entre espíritu y materia. Pero en especial han sido los hegelianos quienes, a consecuencia de su extraordinaria ignorancia y su incultura filosófica, la han puesto de nuevo en curso bajo el nombre «espíritu y naturaleza», retomado de la filosofía prekantiana; con él la han vuelto a poner sobre la mesa de forma totalmente ingenua, como si Kant nunca hubiera existido y como si nosotros todavía anduviéramos adornados con pelucas largas entre setos recortados, igual que Leibniz en los jardines de Herrenhausen (Leibn. ed. Erdmann, p. 755), filosofando con princesas y damas de la corte sobre «espíritu y naturaleza» —entendiendo por la última los setos recortados y por el primero, el contenido de las pelucas—. Bajo el supuesto de esta falsa contraposición existen entonces espiritualistas y materialistas. Los últimos afirman que la materia lo produce todo a través de su forma y su mezcla; por lo tanto, también el pensar y el querer del hombre; contra esto claman entonces los primeros, y así sucesivamente.
