Parerga y paralipomena II

Parerga y paralipomena II

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

El calor es, como la misma luz, imponderable, si bien muestra una cierta materialidad en el hecho de que se comporta como una sustancia persistente, en la medida en que pasa de un cuerpo y lugar a otro, y ha de abandonar aquel para tomar posesión de este; de modo que cuando se ha retirado de un cuerpo hemos de poder señalar a dónde ha ido y encontrarlo en alguna parte, aun cuando no estuviera más que en estado latente. Así pues, en eso se comporta como una sustancia persistente, es decir, como la materia[148]. Ciertamente, para él no hay ningún cuerpo absolutamente impenetrable en el que se lo pudiera encerrar por completo: pero lo vemos retirarse más lento o más rápido según lo frene un aislante mejor o peor, y por eso no podemos dudar de que un aislante absoluto pudiera encerrarlo y conservarlo para siempre. Mas su persistencia y su naturaleza sustancial se muestran de manera especial cuando se hace latente, ya que entonces entra en un estado en el que se podría conservar durante todo el tiempo que se quisiera y más tarde, en forma de libre calor, dejar que saliera a la luz sin merma. La latencia y nueva liberación del calor es prueba irrefutable de su naturaleza material y, dado que este es una metamorfosis de la luz, también de la de la luz. Así pues, el sistema de la emanación tiene razón o, más bien, es el que más se acerca a la verdad. El calor es materia imponderabilis, como acertadamente se lo ha denominado. En suma, lo vemos migrar y ocultarse pero nunca desaparecer, y en todo momento podemos indicar lo que ha sido de él. Solamente en la incandescencia se transforma en luz asumiendo entonces la naturaleza y leyes de esta. Dicha metamorfosis se hace especialmente manifiesta en la luz de calcio de Drummond[149] que, como es sabido, ha sido utilizada en el microscopio de hidro-oxígeno. Dado que todos los soles son una continua fuente de nuevo calor, pero el calor existente, como se ha mostrado, nunca se pierde sino que solo se transforma o a lo sumo se hace latente, podríamos inferir que el mundo en su conjunto se vuelve cada vez más caliente. Eso lo dejo ahí planteado. —Así pues, el calor en cuanto tal se muestra siempre como un quantum imponderable pero permanente[150]. — No obstante, contra la opinión de que es una sustancia que entra en combinación química con el cuerpo calentado hay que objetar que cuanta más afinidad tienen dos sustancias más difícil es separarlas: pero los cuerpos que asumen el calor con más facilidad son también los que más fácilmente lo liberan, por ejemplo, los metales. En cambio, la latencia del calor sí puede considerarse una combinación química del mismo con los cuerpos: así el hielo y el calor producen un nuevo cuerpo: el agua. Puesto que aquí el calor está ligado con un cuerpo realmente y por una afinidad preponderante, no pasa enseguida de él a cualquier otro que se le acerque como pasa desde los cuerpos a los que está simplemente adherido. — Quien quiera emplear esto en ejemplos del tipo de las afinidades electivas de Goethe puede decir que una mujer fiel está ligada a un hombre como el calor latente al agua; en cambio, la cortesana infiel simplemente se ha acercado a él desde fuera, como el calor al metal, mientras no se aproxime ningún otro que la desee más. —


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker