Parerga y paralipomena II
Parerga y paralipomena II La muy sagaz cosmogonía, es decir, la teoría del origen del sistema planetario que Kant ofreció por vez primera en su Historia natural del cielo (1755) y luego completó en el séptimo capítulo de su Unica prueba posible, 1763, casi cincuenta años después ha sido desarrollada y sólidamente fundada con mayores conocimientos astronómicos por Laplace (Expos. Du système du monde V, 2). Sin embargo, su verdad no se basa únicamente en el fundamento de la relación espacial impulsado por Laplace, según el cual cuarenta y cinco cuerpos cósmicos circulan en una dirección y al mismo tiempo rotan en esa misma; sino que tiene un apoyo aún más sólido en la relación temporal que se expresa en la segunda y la tercera ley de Kepler, en la medida en que esas leyes determinan la regla fija y la fórmula exacta según las cuales todos los planetas, en una relación estrictamente regular, circulan más veloces cuanto más próximos están al Sol, pero en este mismo ha aparecido en vez de la circulación la simple rotación, que representa el máximo de la velocidad de aquella relación progresiva. Cuando el Sol se extendía hasta Urano rotaba en ochenta y cuatro años; pero ahora, tras haber sufrido una aceleración por todas sus contracciones, y como resultado de la última, rota en veinticinco días y medio.
