Parerga y paralipomena II
Parerga y paralipomena II La simple astucia capacita para ser un escéptico, pero no un filósofo. Sin embargo, el escepticismo es en la filosofía lo que la oposición en el parlamento, siendo igual de beneficioso y hasta necesario. Se debe siempre a que la filosofía no es capaz de una evidencia como la que tiene la matemática, al igual que el hombre carece de los instintos artesanos animales que funcionan con seguridad a priori. Por eso, frente a todo sistema siempre se puede poner el escepticismo en el otro platillo de la balanza: mas en último término su peso resultará tan pequeño frente al otro, que no le perjudicará más de lo que a la cuadratura aritmética del círculo le perjudica el hecho de ser solo aproximativa.
Lo que uno sabe tiene doble valor cuando al mismo tiempo reconoce no saber lo que no sabe. Pues de ese modo lo primero queda libre de la sospecha a la que se lo expone cuando se finge saber también lo que no se sabe, como hacen, por ejemplo, los schellinguianos.
