Parerga y paralipomena II
Parerga y paralipomena II Todo eso tiene su razón en que toda visión desarrollada consecuentemente es una concepción intuitiva y objetiva de la naturaleza que se ha traducido en conceptos y ha quedado así fijada; pero la naturaleza, es decir, lo intuitivo, nunca miente ni se contradice, ya que su esencia excluye tales cosas. Por eso, allá donde se dan la contradicción y la mentira, allá hay pensamientos que no han surgido de una concepción intuitiva — por ejemplo, en el optimismo. En cambio, una concepción intuitiva puede ser incompleta y parcial: entonces le conviene un complemento, no una refutación.
No nos cansaremos de reprochar a la metafísica sus progresos tan exiguos en comparación con los avances tan grandes de las ciencias físicas. Ya Voltaire exclama: o métaphysique! nous sommes aussi avancés que du tenis des premiers Druides[37] (Mél. d. phil. ch. 9). ¿Pero qué otra ciencia ha tenido siempre, como ella, un antagonista ex officio, un acusador fiscal comisionado, un kings champion[38] con toda su armadura, que ataca a los indefensos y desarmados para estorbarles constantemente? Jamás podrá mostrar sus verdaderas fuerzas y dar sus pasos de gigante mientras se le exija con amenazas que se adapte a los dogmas calculados para la capacidad tan exigua de tan gran público. Primero se nos atan las manos y luego se nos ridiculiza porque no podemos hacer nada.
