Parerga y paralipomena II
Parerga y paralipomena II La luz fosforescente que emiten en el mar casi todos los radiolarios gelatinosos (Radiaires mollasses) surge posiblemente, a igual que la luz del fósforo mismo, de un lento proceso de combustion como lo es también la respiración de los vertebrados, que en este caso es sustituida por una respiración con toda la superficie del cuerpo y, por lo tanto, una lenta combustión externa en lugar de aquella interna: o, más bien, tendría lugar aquí una combustión interna cuyo despliegue luminoso se haría visible desde fuera simplemente debido a la completa transparencia de todos esos animales gelatinosos. A esto se podría vincular la atrevida suposición de que toda respiración mediante pulmones o branquias está acompañada de una fosforescencia y, por consiguiente, el interior de un tórax vivo estaría iluminado.
Si no hubiera una diferencia totalmente definida entre planta y animal, no tendría sentido la pregunta de en qué consiste: pues esta solo pretende ver reducida a claros conceptos esa diferencia que todos comprendemos con seguridad, aunque de forma confusa. Yo la he señalado en mi Etica, pp. 33 ss. [2.a ed., pp. 31 ss.] y en el tratado Sobre el principio de razón, p. 46.
