Parerga y paralipomena II
Parerga y paralipomena II Por la misma razón metafísica, y porque también el cuerpo del individuo humano es la simple visibilidad de su voluntad individual, es decir, representa esta objetivamente, si bien a ella pertenece también su intelecto o cerebro, justamente en cuanto fenómeno de su querer conocer: por todo ello, digo, no solo la índole de su intelecto se ha de comprender y deducir de la de su cerebro y la corriente sanguínea que lo excita, sino que también todo su carácter moral con todos sus rasgos y peculiaridades se tiene que comprender e inferir desde la naturaleza próxima de toda su restante corporización, es decir, de la textura, tamaño, cualidad y proporciones recíprocas del corazón, el hígado, los pulmones, el bazo, los riñones, etc.; si bien puede que nunca lleguemos a lograrlo realmente[198]. Sirva como tránsito a ello la siguiente consideración. No solo actúan las pasiones sobre las distintas partes del cuerpo (véase El mundo como voluntad y representación, 3.a ed., vol. 2, p. 297), sino también a la inversa: el estado individual de los órganos particulares suscita las pasiones e incluso las representaciones conectadas con ellas. Cuando las vesiculae seminales están periódicamente llenas de esperma, a cada instante se vienen a la mente pensamientos voluptuosos y obscenos sin motivo especial; quizá pensamos que la razón es puramente psíquica, una perversa orientación de nuestros pensamientos: pero es puramente física y cesa en cuanto ha pasado la mencionada congestión, a través de la reabsorción del esperma en la sangre. A veces nos encontramos inclinados al enfado, la reyerta o la ira, y buscamos con esmero los motivos para ello: si no encontramos ninguno externo, evocamos en el pensamiento disgustos hace tiempo olvidados a fin de enfadarnos y enfurecernos por ellos. Es muy probable que ese estado sea consecuencia de un exceso de bilis. En ocasiones sentimos en nuestro interior miedo y desasosiego sin motivo y de forma continuada; buscamos en nuestros pensamientos objetos de la inquietud y nos imaginamos fácilmente que los hemos encontrado: — eso se llama en inglés: to catch blue devils[199]: probablemente nace de los intestinos, etc.