Parerga y paralipomena II
Parerga y paralipomena II Es consecuencia de la naturaleza de nuestro intelecto, nacido de la voluntad, que no podamos evitar captar el mundo como fin o como medio. Lo primero indicarÃa que su existencia estarÃa justificada por su esencia, por lo que serÃa preferible a su inexistencia. Pero el saber que no es más que un lugar de tormento de seres que sufren y mueren no permite mantener esa idea. Por su parte, el concebirlo como medio excluye la infinitud del tiempo ya transcurrido, en virtud de la cual todo fin que hubiera que alcanzar tendrÃa que haberse alcanzado ya hace mucho. — De ahà se sigue que aquella aplicación del supuesto natural de nuestro intelecto a la totalidad de las cosas o al mundo es trascendente, es decir, de tal clase que vale en el mundo pero no de él; eso se explica porque surge de la naturaleza de nuestro intelecto que, como he expuesto, ha nacido al servicio de una voluntad individual, esto es, para la consecución de sus objetos; y por eso está calculado exclusivamente para fines y medios, asà que no conoce ni concibe ninguna otra cosa.
