Parerga y paralipomena II
Parerga y paralipomena II Pensar que el mundo tiene un simple significado fÃsico y no moral es el error máximo, el más funesto, el fundamental; es la verdadera perversidad del ánimo y en el fondo constituye aquello que la fe ha personalizado en el Anticristo. No obstante, y a pesar de todas las religiones, que en su totalidad afirman lo contrario y lo intentan fundamentar a su estilo mÃtico, aquel error fundamental nunca muere en la Tierra sino que de vez en cuando vuelve a levantar la cabeza hasta que la indignación general le obliga otra vez a ocultarse.
Pero, por muy seguro que sea el sentimiento de una significación moral del mundo y de la vida, resulta tan difÃcil explicarla e interpretar la contradicción entre ella y el curso del mundo que me pudo quedar reservado a mà exponer el verdadero fundamento de la moralidad —el único auténtico y puro, y por ello eficaz en todo tiempo y lugar—, asà como el fin al que conduce; en ello tengo la realidad del proceso moral demasiado a favor como para preocuparme de que esa teorÃa pueda alguna vez ser sustituida y desbancada por ninguna otra.
