Parerga y paralipomena II
Parerga y paralipomena II Cuando miramos hacia fuera, donde se nos presenta la inmensidad del mundo y el sinnúmero de los seres, el propio yo en cuanto mero individuo se contrae hasta la nada y parece desvanecerse. Arrastrados por esa preponderancia de la masa y el número, pensamos también que solo la filosofía orientada hacia fuera, es decir, la filosofía objetiva, puede estar en el camino correcto: tampoco a los más antiguos filósofos griegos se les ocurrió dudar de esto.
