Parerga y paralipomena II
Parerga y paralipomena II La valentÃa de la que antes hemos hablado o, más exactamente, el valor en el que se basa (pues la valentÃa no es más que el valor en la guerra), merece una investigación ulterior. Los antiguos contaban el valor entre las virtudes y la cobardÃa entre los vicios: eso no se corresponde con el espÃritu cristiano, que está orientado a la benevolencia y la paciencia, y cuya doctrina prohÃbe toda hostilidad e incluso la resistencia; por eso ha desaparecido en la época moderna. Sin embargo, hemos de admitir que la cobardÃa no nos parece muy compatible con un carácter noble, ya simplemente debido a la especial preocupación por la propia persona que se delata en ella. En cambio el valor se puede también reducir a que uno en el momento presente se enfrenta voluntariamente a males que le amenazan para asà evitar otros mayores en el futuro, mientras que la cobardÃa actúa al revés. Aquel primero constituye el carácter de la paciencia, que consiste precisamente en la clara conciencia de que existen males mayores que los presentes, y que una impetuosa huida o rechazo de estos podrÃa traer consigo aquellos. En consecuencia, el valor serÃa una especie de paciencia; y dado que precisamente esta es la que nos hace capaces de privaciones y autodominios de todo tipo, también el valor está a través de ella emparentado al menos con la virtud.
