Parerga y paralipomena II
Parerga y paralipomena II Aunque las fuerzas de los hombres son distintas, sus derechos son iguales; porque estos no se basan en las fuerzas; antes bien, y en virtud de la naturaleza moral del derecho, se fundan en que en cada uno se presenta la misma voluntad de vivir en el mismo grado de su objetivación. No obstante, esto vale solamente de los derechos originales y abstractos que tiene el hombre en cuanto hombre. La propiedad, asà como el honor que cada uno ha logrado con sus fuerzas, se ajustan a la magnitud y la clase de esas fuerzas, dando entonces a sus derechos una esfera más amplia: aquà cesa, pues, la igualdad. El que está más dotado o es más laborioso, con su mayor ganancia amplÃa, no su derecho, sino el número de cosas al que se extiende.
