Parerga y paralipomena II
Parerga y paralipomena II No obstante, la deducción de esa división presupone ya la metafísica. En efecto, esta demuestra que la cosa en sí, la esencia interior y última del fenómeno, es nuestra voluntad: de ahí que, tras examinarla tal y como se presenta en la naturaleza exterior, se investigue su manifestación en nuestro interior, inmediata y totalmente distinta; de ahí surge la metafísica de las costumbres: pero antes se toma en consideración la captación más perfecta y pura de su fenómeno externo u objetivo, consideración que nos ofrece la metafísica de lo bello.