Parerga y paralipomena II
Parerga y paralipomena II La cuestión de la soberanía del pueblo remite en el fondo a la pregunta de si alguien puede tener originariamente el derecho a gobernar a un pueblo contra su voluntad. No concibo cómo eso se puede sostener racionalmente. Por supuesto, el pueblo es soberano: sin embargo, es un soberano eternamente menor de edad que por ello tiene que permanecer bajo una tutela permanente y nunca puede ejercer él mismo sus derechos sin provocar inmensos riesgos; toda vez que él, como todos los menores, se convierte fácilmente en juego de pérfidos bribones que por eso se llaman demagogos. —
Voltaire dice:
Le premier qui fut roi, fut un soldat heureux[256].
