Parerga y paralipomena II
Parerga y paralipomena II En otro tiempo el sostén principal del trono era la fe; hoy en dÃa lo es el crédito. Al mismo Papa puede que apenas le importe más la confianza de sus creyentes que la de sus acreedores. Si antes se lamentaba el pecado del mundo, ahora se miran con espanto las deudas del mundo y, como antes se profetizaba el Juicio Final, se profetiza ahora la gran σεισάχθεια[271], la universal bancarrota estatal que un dÃa llegará, pero con la esperanza de no llegar a vivirla uno mismo.
El derecho de propiedad está mucho más fundado ética y racionalmente que el derecho por nacimiento; no obstante, está relacionado y entrelazado con este, por lo que serÃa difÃcil separarlos sin poner en peligro el primero. La razón de ello es que la mayorÃa de las propiedades son heredadas y, por ende, son también una especie de derecho por nacimiento; asÃ, la antigua nobleza lleva solamente el nombre de la heredad, con el cual no se expresa, pues, más que su propiedad. — Asà pues, todos los propietarios, si fueran sensatos en vez de envidiosos, deberÃan defender también que se conserve el derecho por nacimiento.
