Parerga y paralipomena II
Parerga y paralipomena II Cuando en las relaciones cotidianas uno de los muchos a los que les gusta saberlo todo pero no quieren aprender nada nos preguntan por la permanencia tras la muerte, la respuesta más adecuada, pero sobre todo la más correcta, es: «Tras tu muerte serás lo que eras antes de tu nacimiento». Pues implica lo erróneo de pretender que el tipo de existencia que tiene un comienzo no tenga un término; pero además contiene la indicación de que puede haber dos clases de existencia y, conforme a ello, dos clases de nada. — No obstante, se podrÃa también contestar: «Lo que serás tras la muerte —aunque sea nada— te será entonces tan natural y adecuado como lo es ahora tu ser orgánico individual: asà que a lo sumo tendrÃas que temer el instante del tránsito. De hecho, puesto que una ponderación a fondo del asunto da como resultado que la completa inexistencia serÃa preferible a una existencia como la nuestra, el pensamiento del cese de nuestra existencia o de un tiempo en el que ya no existiéramos no nos puede afligir de forma racional en mayor medida que el pensamiento de que nunca hubiéramos llegado a existir. Y puesto que esta existencia es esencialmente personal, tampoco el fin de la personalidad ha de verse como una pérdida».
