Parerga y paralipomena II
Parerga y paralipomena II Mas en verdad, el continuo nacimiento de nuevos seres y la aniquilación de los existentes se han de ver como una ilusión producida por el aparato de dos cristales pulidos (funciones cerebrales), solo gracias a los cuales podemos ver algo: se llaman espacio y tiempo, y en su compenetración recÃproca, causalidad. Pues todo lo que percibimos bajo esas condiciones es mero fenómeno; pero no conocemos las cosas tal como puedan ser en sà mismas, es decir, independientemente de nuestra percepción. Ese es propiamente el núcleo de la filosofÃa kantiana; una filosofÃa que nunca, ni tampoco su contenido, podemos recordar con excesiva frecuencia, tras un periodo en el que la venal charlatanerÃa con su proceso de embrutecimiento ha expulsado la filosofÃa de Alemania, con la gustosa ayuda de la gente para la que la verdad y el espÃritu son las cosas más indiferentes del mundo, pero el sueldo y los honorarios, las más importantes.
Aquella existencia que permanece indiferente a la muerte del individuo no tiene por forma el espacio y el tiempo: pero todo lo que es real para nosotros aparece en ellos: de ahà que la muerte se nos presente como una aniquilación.
Cada cual siente que es algo distinto de un ser que una vez fue creado por otro de la nada. De ahà nace en él la plena confianza de que la muerte terminará con su vida, pero no con su existencia.
