Parerga y paralipomena II
Parerga y paralipomena II El fenómeno más perfecto de la voluntad de vivir, que se presenta en el artificioso y complicado mecanismo del organismo humano, tiene que descomponerse en polvo, y asà al final todo su ser y su afán se entregarán de forma patente a la aniquilación; — esa es la inocente declaración de la naturaleza, siempre verdadera y sincera: que todo el afán de esa voluntad es en esencia nulo. Si fuera algo valioso en sà mismo, algo que debiera ser incondicionalmente, entonces no tendrÃa como fin la inexistencia. — En el sentimiento de esto se basa también el bello canto de Goethe:
En lo alto de la vieja torre está
El noble espÃritu del héroe[298].
— La necesidad de la muerte se puede deducir ante todo de que el hombre es un simple fenómeno, no una cosa en sÃ, es decir, no un όντως óv[299]. Pues si lo fuera, no podrÃa perecer. Mas el hecho de que solamente en fenómenos de esa clase pueda presentarse la cosa en sà en la que se basan es una consecuencia de la naturaleza de esta.
