Parerga y paralipomena II
Parerga y paralipomena II En conjunto se encontrará que, en cuanto se ha llegado al punto de que los horrores de la vida superan los de la muerte, el hombre acaba con su vida. No obstante, la resistencia de los últimos es importante: están, por asà decirlo, como vigilantes ante la puerta de salida. Quizás no viva nadie que no hubiera puesto fin a su vida si ese fin fuera puramente negativo, un repentino cese de la existencia. — Pero hay algo positivo en él: la destrucción del cuerpo. Esta nos espanta, precisamente porque el cuerpo es el fenómeno de la voluntad de vivir.
