Parerga y paralipomena II
Parerga y paralipomena II ADICIONES A LA TEORÍA DE LA AFIRMACIÓN Y NEGACIÓN DE LA VOLUNTAD DE VIVIR
En cierta medida se puede entender a priori, vulgo va de suyo, que lo que ahora produce el fenómeno del mundo tendría que ser capaz de no hacerlo y así quedarse tranquilo — o, en otras palabras, que para la actual διαστολή tendría que haber también una συστολή[324]. Si la primera es el fenómeno del querer vivir, la otra será el fenómeno del no querer. Eso será también en esencia lo mismo que el magnum Sakkepat[325] de la doctrina de los vedas (en el Oupnekhat vol. 1, p. 163), el nirvana de los budistas y también el επέκεινα[326] de los neoplatónicos.
Contra ciertas objeciones insulsas hago observar que la negación de la voluntad de vivir no significa en modo alguno la negación de una sustancia sino el simple acto de no querer: lo mismo que hasta ahora ha querido deja ahora de querer. Puesto que ese ser —la voluntad— lo conocemos en cuanto cosa en sí solamente en y a través del acto del querer, somos incapaces de decir o de concebir lo que sigue existiendo o moviéndose una vez suprimido ese acto: de ahí que para nosotros, que somos el fenómeno del querer, la negación sea un tránsito a la nada.
