Parerga y paralipomena II
Parerga y paralipomena II En la razón opuesta se basa en realidad el carácter condenable de todas las satisfacciones sexuales antinaturales; porque con ellas se complace el impulso, es decir, se afirma la voluntad de vivir, pero falta la propagación, que es sin embargo la única que mantiene abierta la posibilidad de la negación de la voluntad. Así se puede explicar que la pederastía fuera reconocida por vez primera como un grave pecado con la aparición del cristianismo, debido a su tendencia ascética.
Un convento es una congregación de hombres que han hecho voto de pobreza, castidad y obediencia (es decir, de renuncia a la propia voluntad) y a través de la vida en comunidad intentan facilitar, por una parte, la existencia misma, pero aún más aquel estado de dura renuncia, ya que la visión de otros que tienen los mismos sentimientos y renuncian de forma semejante refuerza su decisión y les consuela; además, la sociabilidad de la vida en común dentro de ciertos límites es adecuada a la naturaleza del hombre y constituye un alivio inocente dentro de las muchas y duras privaciones. Este es el concepto normal del convento. ¿Y quién puede llamar a una sociedad así una reunión de chiflados y necios, como sin embargo hay que hacer de acuerdo con todas las filosofías salvo la mía? —
