Parerga y paralipomena II
Parerga y paralipomena II Las acciones injustas o malvadas son con respecto a quien las ejercita signos de la fuerza de su afirmación de la voluntad de vivir y, en consecuencia, de la distancia a la que todavía se encuentra de él la verdadera salvación, la negación de la voluntad, y con ello la redención del mundo; y luego también, de la larga escuela de conocimiento y sufrimiento por la que ha de pasar hasta llegar allá. — Pero con respecto a aquel que ha de sufrir con aquellas acciones, desde el punto de vista físico estas son un mal; mas desde el metafísico son un bien y en el fondo una buena acción, ya que contribuyen a conducirle hacia su verdadera salvación.
Espíritu del mundo. Esta es, pues, la tarea de tus trabajos y tus sufrimientos: para eso debes existir, igual que existen todas las demás cosas.
Hombre. ¿Pero qué provecho saco de la existencia? Si está ocupada, tengo necesidad; si está desocupada, aburrimiento. ¿Cómo puedes ofrecerme una recompensa tan miserable por tanto trabajo y tanto sufrimiento?
Espíritu del mundo. Y, sin embargo, esa recompensa es equivalente a todas tus fatigas y todos tus sufrimientos: y lo es precisamente debido a su insuficiencia.
Hombre. ¡¿Cómo?! Esto, desde luego, supera mi comprensión.
