Parerga y paralipomena II
Parerga y paralipomena II — entonces, esto concuerda plenamente con mi visión del mundo, que considera la existencia misma como algo que mejor sería que no fuera, como una especie de extravío del que nos debe restituir el conocimiento de tal condición. El hombre, ó άνθρωπος, está in the wrong[338] ya en general, en la medida en que existe y es un hombre: en consecuencia, concuerda plenamente con eso el que también cada hombre individual, τις άνθρωπος, al contemplar su vida se encuentre permanentemente in the wrong: el hecho de que él comprenda eso en general constituye su salvación, y para ello ha de empezar por conocerlo en el caso particular, es decir, en su vida individual. Pues quidquid valet de genere, valet et de specie[339]. —
La vida se ha de ver en todo como una severa lección que se nos imparte, si bien con nuestra forma de pensar, constituida para otros fines, no podemos entender cómo hemos llegado a necesitarla. En consecuencia debemos evocar con satisfacción a nuestros amigos fallecidos, pensando que ellos han superado su lección, y con el cordial deseo de que esta haya surtido efecto; y desde el mismo punto de vista hemos de enfrentarnos a nuestra propia muerte como un acontecimiento deseado y alegre; —y no, como ocurre la mayoría de las veces, con miedo y espanto. —