Parerga y paralipomena II
Parerga y paralipomena II La fe es como el amor: no se puede obtener por la fuerza. De ahà que sea una arriesgada tentativa pretender introducirla o consolidarla con regulaciones estatales: pues asà como el intento de lograr el amor por la fuerza genera odio, el de forzar la fe genera auténtica incredulidad[426]. Solamente de forma muy indirecta y, por lo tanto, con grandes preparativos hechos de antemano, se puede fomentar la fe; en concreto, preparándole una buena tierra en la que germinar: esa tierra es la ignorancia. De ahà que en Inglaterra se haya velado por esta desde todas las épocas y hasta la presente, de modo que los dos tercios de la nación no saben leer; y por eso también aún hoy en dÃa prevalece allà una fe del carbonero como en vano se buscarÃa en otro lugar. Pero ahora también allà el Gobierno le está quitando al clero de las manos la educación del pueblo, con lo que pronto irá en declive la fe. — Asà pues, en conjunto el cristianismo se enfrenta poco a poco a su fin, al ser socavado progresivamente por las ciencias. Sin embargo, se podrÃa extraer una esperanza para él, al considerar que solamente sucumben las religiones que carecen de Escrituras. La religión de los griegos y los romanos, esos pueblos que dominaron la Tierra, sucumbió. En cambio, la religión del despreciado pueblecito judÃo se ha mantenido, al igual que la del pueblo zend entre los guebros. En cambio, las de los galos, escandinavos y germanos sucumbieron. Pero la brahmánica y la budista se mantienen y florecen: son las más antiguas de todas y poseen detalladas Escrituras.