Parerga y paralipomena II
Parerga y paralipomena II El hecho de que la poesía sea más antigua que la prosa —por cuanto Ferécides ha sido el primero en escribir filosofía y Hecateo de Mileto[450] el primero en escribir historia en prosa— y que eso fuera observado por los antiguos como un hecho memorable, se puede explicar de la siguiente forma: antes de que se comenzara a escribir en absoluto, se versificaban los hechos y pensamientos dignos de ser conservados, a fin de perpetuarlos en su carácter genuino. Cuando se comenzó a escribir, era natural que se escribiera todo en verso, ya que no se conocía otra forma de conservar los hechos memorables más que en versos. Los primeros prosistas se apartaron de eso al considerarlo algo que se había vuelto superfluo.
El único vestigio o, más bien, fenómeno análogo a los misterios de los griegos es la masonería: la aceptación en ella es el μυείσθαι y la τελεται[451]; lo que en ella se aprende son los μυστήρια, y los distintos grados son los μικρά, μειζονα, και μέγιστα μυστήρια[452]. Tal analogía no es casual ni heredada sino que se debe a que el asunto nace de la naturaleza humana: el sufismo en los mahometanos es análogo a los misterios. Puesto que los romanos no tenían misterios propios, se iniciaba a los hombres en los de los dioses ajenos, en especial los de Isis, cuyo culto llegó a Roma en época temprana.
