Parerga y paralipomena II
Parerga y paralipomena II SOBRE LA METAFÍSICA DE LO BELLO Y LA ESTÉTICA
Puesto que en mi obra principal he entrado en suficientes detalles sobre la captación de las ideas (platónicas) y sobre el correlato de las mismas, el sujeto puro del conocimiento, juzgaría superfluo volver aquí otra vez sobre ello, si no estimara que esa es una consideración que nunca ha sido planteada en ese sentido antes de mí, por lo que es mejor no guardarse nada que pudiera alguna vez ser bienvenido como explicación de la misma. Naturalmente, doy aquí por conocidas aquellas explicaciones. —
El verdadero problema de la metafísica de lo bello se puede formular de manera muy simple: ¿cómo es posible el agrado y la alegría en un objeto sin referencia ninguna de este a nuestro querer?
En efecto, cada cual siente que la alegría y el agrado en una cosa no pueden nacer en realidad más que de su relación con nuestra voluntad o, como gustamos de expresarlo, con nuestros fines; de modo que una alegría sin excitación de la voluntad parece ser una contradicción. No obstante, está totalmente claro que lo bello suscita en cuanto tal nuestro agrado, nuestra alegría, sin tener relación alguna con nuestros fines personales, es decir, con nuestra voluntad.
