Parerga y paralipomena II
Parerga y paralipomena II El hecho de que las impresiones que recibimos en la juventud sean tan significativas y de que en la aurora de la vida todo se nos presente tan ideal, tan glorioso, se debe a que entonces el individuo se nos da a conocer por vez primera junto con su especie, que nos resulta todavía nueva; así que cada individuo representa para nosotros su especie. Por consiguiente, en él concebimos la idea (platónica) de esa especie, a la que en cuanto tal le es esencial la belleza.
«Bello» [schön] está sin duda emparentado con el inglés to shew, y por lo tanto sería shewy, ostensivo, what shews well, lo que se muestra bien, lo que hace buen efecto; es decir, lo intuitivo que resalta con claridad, y por tanto la clara expresión de ideas (platónicas) relevantes.
«Pintoresco» [malerisch] significa en el fondo lo mismo que bello: pues se atribuye a lo que se representa de tal modo que pone claramente de manifiesto la idea de su especie; por eso es útil a la representación del pintor, que está orientado a representar y destacar las ideas, las cuales constituyen el elemento objetivo de lo bello.
