Parerga y paralipomena II
Parerga y paralipomena II La obertura debe preparar para la ópera anunciando el carácter de la música y también el curso de los acontecimientos: sin embargo, no puede hacerlo demasiado explÃcita y claramente, sino solo como se prevé el futuro en el sueño.
Un vaudeville es comparable a un hombre que desfila con ropas que ha comprado en una tienda de segunda mano: cada prenda la ha llevado ya otro para el que se habÃa hecho y se habÃa adaptado: también se nota que no hace juego. — Semejante a eso es el popurrÃ, una chaqueta de arlequÃn remendada a base de jirones cortados de las chaquetas de gentes respetables; — una verdadera vergüenza musical que deberÃa estar prohibida por la policÃa.
Vale la pena observar que en la música el valor de la composición supera al de la ejecución; en cambio, en el teatro ocurre exactamente lo contrario. En efecto, una composición excelente ejecutada de forma muy mediocre, nada más que con pureza y corrección, proporciona mucho más placer que la más exquisita ejecución de una composición mala. Por el contrario, una mala obra de teatro representada por magnÃficos actores complace mucho más que la obra más excelente representada por chapuceros.
