Parerga y paralipomena II
Parerga y paralipomena II Entre los antiguos el concepto del destino es el de una necesidad oculta en la totalidad de las cosas, que rige los asuntos humanos sin consideración a nuestros deseos y ruegos ni a la culpa o el mérito, y ata con sus lazos secretos aun las cosas que exteriormente son independientes entre sà para llevarlas a donde quiera; de modo que su coincidencia, claramente casual, es necesaria en un sentido superior. Asà como en virtud de esa necesidad todas las cosas están predeterminadas (fatum), también es posible conocerlas de antemano mediante oráculos, visiones, sueños, etc.
La providencia es el destino cristianizado, es decir, convertido en la intención de un Dios dirigida a lo mejor en el mundo.
Considero que la finalidad estética del coro en la tragedia es: primero, que junto a la visión de las cosas que tienen los protagonistas, sacudidos por la tormenta de las pasiones, entre también en juego la reflexión tranquila y desinteresada; y, segundo, que la moral esencial de la obra, representada in concreto por su acción en forma sucesiva, se exprese también como reflexión sobre ella in abstracto y, por lo tanto, brevemente. Al actuar asà el coro se asemeja al bajo de la música, que en cuanto acompañamiento constante permite percibir el tono fundamental de cada acorde individual de la progresión.
