Parerga y paralipomena II
Parerga y paralipomena II La única comedia auténticamente alemana, que ha surgido del espÃritu de la nación y lo representa, es, además de la obra aislada Minna de Barnhelm[477], el teatro de Iffland. Los méritos de esas obras, como de la nación a la que fielmente reflejan, son más de tipo moral que intelectual: lo contrario se podrÃa afirmar de la comedia francesa e inglesa. Es tan raro que los alemanes sean originales que, cuando una vez alguien llega a serlo, no se le deberÃa apalear como han hecho Schiller y Schlegel, que han sido injustos con Iffland e incluso han ido demasiado lejos con Kotzebue. También se es injusto hoy en dÃa con Raupach, y en cambio se tributa el aplauso a las caricaturas de miserables chapuceros.
