Parerga y paralipomena II
Parerga y paralipomena II Podemos dividir a los escritores en estrellas fugaces, planetas y estrellas fijas. — Los primeros ofrecen el efecto teatral momentáneo: miramos, gritamos «¡Ved aquÃ!», y han desaparecido para siempre. — Los segundos, es decir, los astros errantes y móviles, tienen mayor permanencia. A menudo brillan más que las estrellas fijas, pero solo en virtud de su cercanÃa, y los que no son expertos los confunden con ellas. Sin embargo, también ellos han de abandonar pronto su lugar, y además no poseen más que una luz prestada y una esfera de acción limitada a sus compañeros de órbita (contemporáneos). Ellos se mueven y cambian: lo suyo es una circulación de algunos años de duración. —Las terceras son las únicas invariables; se mantienen fijas en el firmamento, tienen luz propia, actúan en una época igual que en otra, por cuanto su aspecto no se altera al cambiar nuestro punto de vista, ya que no tienen paralaje. No pertenecen, como aquellos otros, a un sistema (nación) en exclusiva, sino al universo. Pero, precisamente debido a lo elevado de su posición, en la mayorÃa de los casos su luz necesita muchos años antes de hacerse visible a los habitantes de la Tierra.
