Parerga y paralipomena II
Parerga y paralipomena II A la fama del mérito de orden superior también se opone, en no menor medida que la falta de juicio, la envidia; ella, que incluso en los órdenes inferiores se opone al mérito ya en sus primeros pasos y no se separa de él hasta el último; por eso contribuye en gran medida a la maldad del curso del mundo, y Ariosto tiene razón en caracterizar este como
questa assai piii oscura, che serena
Vita mortal, tutta d’invidia piena[500].
En efecto, la envidia es el alma de la alianza de todos los mediocres, que por todas partes florece y se reúne en silencio y sin convenio en contra de los aislados individuos que sobresalen en cada género. En efecto, a un individuo asà nadie quiere tenerlo en su esfera de acción ni soportarlo en su ámbito, sino que el lema unánime de la mediocridad es en todas partes: si quelqu’un excelle parmi nous, qu’il aille exceller ailleurs[501]. A lo raro de la excelencia y a la dificultad que encuentra para ser comprendida y conocida se añade, pues, aquella acción concordante de la envidia de innumerables individuos con el fin de reprimirla e incluso, cuando sea posible, asfixiarla.
Frente a los méritos existen dos formas de conducta: o tener alguno o no admitir ninguno. La última es la preferida en la mayorÃa de los casos debido a su mayor comodidad.
