Parerga y paralipomena II
Parerga y paralipomena II Para la gran mayorÃa de los eruditos su ciencia es medio, no fin. Por eso nunca producirán nada grande en ella; porque para eso se requiere que ella sea el fin del que la cultiva, y que todo lo demás, incluso la propia existencia de este, no sea más que un medio. Pues las cosas que no se hacen por sà mismas se hacen solo a medias, y en cualquier clase de obras únicamente puede alcanzar la verdadera excelencia lo que ha sido producido por sà mismo y no como medio para fines ulteriores. Y asÃ, solo ofrecerá nuevas y grandes visiones fundamentales quien tenga como fin inmediato de sus estudios la adquisición del propio conocimiento, sin preocuparse por el ajeno. Pero los eruditos, tal y como por lo regular son, estudian con el fin de poder enseñar y escribir. De ahà que su mente se asemeje a un estómago y unos intestinos de los que vuelve a salir la comida sin digerir. Precisamente por eso sus enseñanzas y sus escritos son de poca utilidad. Pues no se puede alimentar a otros con secreciones sin digerir sino solamente con la leche que se ha segregado de la propia sangre.
