Parerga y paralipomena II
Parerga y paralipomena II La peluca es el sÃmbolo bien elegido del puro erudito en cuanto tal. Adorna la cabeza con una buena cantidad de cabello ajeno, a falta del propio, al igual que la erudición consiste en equiparse de una gran cantidad de pensamientos ajenos que, por supuesto, no le quedan tan bien ni tan naturales; tampoco son tan útiles en todos los casos ni adecuados a todos los fines, ni están tan firmemente arraigados; ni tampoco, cuando se han agotado, son inmediatamente sustituidos por otros de la misma fuente, como ocurre con los que han brotado de un fundamento y un suelo propios; precisamente por eso Sterne, en Tristram Shandy, tiene el atrevimiento de decir: an ounce of a man’s own ivit is worth a tun of other people’s (Una onza de espÃritu propio vale tanto como dos mil libras del ajeno). — Realmente, aun la más perfecta erudición es al genio lo que un herbario al mundo de las plantas, que siempre se regenera, que está siempre fresco y joven, eternamente cambiante; y no hay contraste mayor que el existente entre la erudición del comentarista y la pueril ingenuidad del viejo.
