Parerga y paralipomena II
Parerga y paralipomena II Tras estas consideraciones no nos sorprenderá que el que piensa por sà mismo y el filósofo de libros sean fáciles de conocer ya en su exposición; aquel, por el sello de la seriedad, de la inmediatez y originalidad, y porque todos sus pensamientos y expresiones nacen de su propia visión; este, en cambio, porque todo es de segunda mano: conceptos heredados, palabrerÃa recopilada: todo es mortecino y gastado, como la copia de una copia; y su estilo, consistente en frases convencionales y hasta banales, y en palabras en boga, se asemeja a una pequeña ciudad cuya circulación monetaria consta de simples monedas extranjeras porque ella misma no las acuña.
Al igual que la lectura, tampoco la experiencia puede reemplazar al pensamiento. La pura experiencia es al pensamiento lo que el comer a la digestión y la asimilación. Cuando aquella se ufana de haber fomentado el saber humano por sà sola, a través de sus descubrimientos, es como si la boca quisiera gloriarse de que el sostenimiento del cuerpo es obra suya en exclusiva.
