Parerga y paralipomena II
Parerga y paralipomena II La presencia de un pensamiento es como la de una amada. Pensamos que nunca olvidaremos ese pensamiento y que esa amada nunca nos puede resultar indiferente. ¡Pero lo que se pierde de vista se pierde de la cabeza! El más bello pensamiento corre peligro de perderse sin que se pueda reproducir, a no ser que lo hayamos puesto por escrito; y la amante, de huir de nosotros si no nos hemos casado con ella.
Hay gran cantidad de pensamientos que tienen valor para el que los piensa; pero muy pocos que posean la fuerza para actuar por repercusión o reflexión, es decir, para ganar el interés del lector una vez que han sido puestos por escrito.
