Parerga y paralipomena II
Parerga y paralipomena II Pero únicamente tiene verdadero valor lo que uno ha pensado ante todo para sí mismo. En efecto, se puede dividir a los pensadores en los que piensan ante todo para sí y los que enseguida piensan para otros. Aquellos son los auténticos, son los que piensan por sí mismos en el doble sentido de la palabra: son los verdaderos filósofos. Pues solo ellos se toman el asunto en serio. El placer y la felicidad de su existencia estriban justamente en pensar. Los otros son los sofistas: quieren aparentar y buscan su felicidad en lo que esperan obtener de otros: en eso consiste su seriedad. Por su estilo y procedimiento podemos notar enseguida a cuál de las dos clases pertenece un hombre. Lichtenberg es un ejemplo de la primera clase: Herder pertenece a la segunda.
