Parerga y paralipomena II
Parerga y paralipomena II La poca honradez que existe entre los escritores se hace visible en la falta de escrúpulos con que falsean sus entrecomillados de los escritos ajenos. Constantemente encuentro pasajes de mis escritos falsamente entrecomillados — y mis partidarios más declarados son aquà la única excepción. A menudo el falseamiento se produce por descuido, ya que sus expresiones y locuciones, triviales y banales, se encuentran ya en su pluma y las escriben por hábito; a veces ocurre por una impertinencia que pretende mejorarme; pero con demasiada frecuencia se produce con la peor intención; — y entonces constituye una vergonzosa infamia y una bribonada semejante a la falsificación de moneda, que priva a su autor de una vez por todas del carácter de hombre honrado. —
Un libro no puede ser nunca más que la reproducción de los pensamientos del autor. El valor de esos pensamientos radica, bien en la materia, es decir en aquello sobre lo que ha pensado, o bien en la forma, esto es, en la elaboración de la materia o en lo que ha pensado al respecto.
El «sobre qué» es muy variado, como lo son también los méritos que otorga a los libros. Aquà se incluye toda materia empÃrica, es decir, todos los hechos históricos o fÃsicos, tomados en sà mismos y en el sentido más amplio. Lo peculiar estriba aquà en el objeto; de ahà que el libro pueda ser importante sea cual sea su autor.
