Parerga y paralipomena II
Parerga y paralipomena II Para hacer una valoración provisional de las producciones intelectuales de un escritor no es directamente necesario saber sobre qué o qué ha pensado; para eso se requerirÃa leer todas sus obras; — antes bien, basta con saber cómo ha pensado. Una exacta reproducción de ese cómo de su pensar, de esa Ãndole esencial y cualidad permanente del mismo, es su estilo. En efecto, este muestra la Ãndole formal de todos los pensamientos de un hombre, Ãndole que siempre tiene que mantenerse igual sean cuales sean el qué y el sobre qué. En él tenemos algo asà como la pasta con la que se amasan todos sus pensamientos por diferentes que sean. Por eso, asà como Eulenspiegel[555], cuando alguien le preguntó cuánto tiempo le quedaba por andar hasta el próximo lugar, le dio la respuesta aparentemente disparatada: «¡Anda!», con el fin de calcular por su marcha cuánto avanzarÃa en un tiempo determinado, del mismo modo yo leo un par de páginas de un autor y ya sé aproximadamente lo que me puede beneficiar.
