Parerga y paralipomena II

Parerga y paralipomena II

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Esa construcción de frases alcanza el grado supremo de mal gusto cuando las frases incidentes ni siquiera están orgánicamente insertadas sino que se enclavan rompiendo directamente un periodo. Si, por ejemplo, es una impertinencia interrumpir a otro, no menos impertinente es interrumpirse uno mismo, como ocurre en una construcción frasal que desde hace años utilizan complacidos seis veces en cada página todos los escritores malos, descuidados, apresurados y que tienen sus miras en el querido pan. Consiste en esto: que —cuando se pueda, se debe dar la regla y el ejemplo al mismo tiempo— se rompe una frase para pegar otra en medio. No obstante, ellos no lo hacen por simple pereza sino por estupidez, ya que lo consideran una amable légèreté que vivifica la exposición. — En casos aislados e infrecuentes se puede disculpar.

§ 288

Ya en la lógica, dentro de la teoría de los juicios analíticos, se debería observar de paso que tales juicios no deben aparecer en una buena exposición, ya que hacen un efecto de simpleza. Esto salta a la vista sobre todo cuando se predica del individuo lo que conviene ya a la especie: por ejemplo, un buey que tiene cuernos, un médico cuya profesión es curar a los enfermos, etc. De ahí que solo se puedan utilizar cuando se debe dar una explicación o definición.


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