Parerga y paralipomena II
Parerga y paralipomena II Es justo e incluso necesario que el léxico de un lenguaje aumente al mismo paso al que se incrementan los conceptos. En cambio, cuando lo primero ocurre sin lo último, es un signo de la pobreza de espíritu que sin embargo quiere lanzar algo al mercado y, al no tener nuevos pensamientos, viene con nuevas palabras. Esa forma de enriquecer el lenguaje está muy en boga y es un signo de los tiempos. Pero las palabras nuevas para conceptos antiguos son lo que un nuevo color aplicado a un vestido viejo. —
Obsérvese de paso y simplemente, porque tenemos el ejemplo delante: «primero y último» solamente se puede emplear cuando, como ocurría arriba, cada una de esas expresiones representa varias palabras, pero no cuando representan una sola; entonces es mejor repetirla, en lo cual los griegos no tenían ningún reparo, mientras que los franceses son los más escrupulosos en evitarlo. Los alemanes en ocasiones se atascan en su «primero y último» de tal manera que ya no se sabe qué va delante y qué detrás.
