Parerga y paralipomena II
Parerga y paralipomena II Nuestros actuales germanistas (según un artÃculo del Deutschen Vierteljahrs-Schrift, 1855, octubre/diciembre) dividen la lengua alemana (diuske) en ramas tales como: 1) la rama gótica; 2) la nórdica, es decir, islandesa, de donde derivan el sueco y el danés; 3) el alemán nórdico, de donde proceden el bajo alemán y el holandés; 4) el frisio; 5) el anglosajón; 6) el alto alemán, que debió de surgir al comienzo del siglo vu y se divide en alto alemán antiguo, medieval y moderno. Todo este sistema no es en modo alguno nuevo sino que fue ya establecido, precisamente negando la rama gótica, por Wächter, Specimen Glossarii germanici, Lips. 1727. (Véase Lessing, Kollektanea, vol. II, p. 384.) Pero creo que en aquel sistema hay más patriotismo que verdad y me declaro partidario del sistema del honrado y perspicaz Rask. El gótico, procedente del sánscrito, se dividió en tres dialectos: sueco, danés y alemán. — Nada conocemos de la lengua de los antiguos alemanes, y me permito suponer que pudo haber sido totalmente distinta de la gótica, asà que también de la nuestra: nosotros somos godos, por lo menos en el lenguaje. Pero nada me indigna más que la expresión: lenguas indogermánicas; — es decir, el lenguaje de los Vedas compaginado con la eventual jerga de los mencionados desolladores de osos. Ut nos poma natamus[633]! — No obstante, también la llamada mitologÃa alemana, más correctamente gótica, junto con la leyenda de los Nibelungos, etc., se ha podido encontrar en Islandia y Escandinavia en una versión mucho más perfeccionada y auténtica que la de nuestros desolladores de osos alemanes; y las antigüedades nórdicas, los hallazgos en túmulos, las runas, etc. son en Escandinavia de un desarrollo muy superior en todos los respectos si se los compara con los alemanes.
