Parerga y paralipomena II
Parerga y paralipomena II La esperanza es la confusión del deseo de un acontecimiento con su probabilidad. Pero quizá ningún hombre esté libre de la locura del corazón que trastorna el intelecto en su correcta estimación de la probabilidad, hasta tal punto que un caso contra mil lo considera fácilmente posible. De ahí que una desgracia carente de esperanza se asemeje a un rápido golpe mortal y, en cambio, la esperanza incesantemente frustrada y renacida sea como una clase de muerte que va martirizando lentamente[642].
A quien le ha abandonado la esperanza también le ha abandonado el miedo: este es el sentido de la expresión «desesperado». En efecto, es natural al hombre creer lo que desea y creerlo porque lo desea. Cuando esa peculiaridad beneficiosa y calmante que tiene su naturaleza ha sido erradicada por golpes del destino reiterados y muy duros, e incluso, a la inversa, ha llegado a creer que tiene que suceder lo que no desea y que en modo alguno puede ocurrir lo que desea, precisamente porque lo desea, ese es propiamente el estado que se ha denominado desesperación.
