Parerga y paralipomena II
Parerga y paralipomena II La hipocondrÃa no solo atormenta con el disgusto y el enojo sin motivo por las cosas del presente; no solo con el miedo infundado de las desgracias futuras artificiosamente estudiadas; sino también con recriminaciones inmerecidas por nuestras propias acciones del pasado.
El efecto más inmediato de la hipocondrÃa es una continua búsqueda y cavilación sobre qué tendrÃa que enojarnos o angustiarnos. La cansa es un mórbido enojo interior y a menudo también una inquietud interna nacida del temperamento: cuando ambos alcanzan el grado máximo, conducen al suicidio.
Para explicar más en detalle el verso de Juvenal citado en el parágrafo 114:
Quantulacunque adeo est occasio, sufficit irae,
puede servir lo siguiente.
La ira genera enseguida un engaño consistente en una monstruosa magnificación y distorsión de su motivo. Ese engaño aumenta la ira y es a su vez incrementado por esa ira intensificada. Asà va aumentando progresivamente el efecto recÃproco, hasta que aparece el furor brevis[646].
